¿Puede probar la ciencia la existencia de Dios?
Esta es una inquietante pregunta en el área de la apologética científica ya que siempre ha existido una importante interacción entre los campos de la ciencia y la fe a pesar de las amargas disputas y tensiones que se suscitaron tiempo atrás, particularmente en la época del racionalismo y la ilustración. La respuesta es “no”. La ciencia no puede probar la existencia de Dios, pero lo que puede hacer es establecer una premisa en un argumento que deriva en una conclusión que es teológicamente significativa.
A continuación daré dos ejemplos de argumentos para la existencia de Dios donde al menos una premisa de cada uno se puede establecer científicamente.
Un argumento es el cosmológico kalam, el cual es expresado de la siguiente manera:
Todo lo que tiene un comienzo tiene una causa.
El universo tuvo un comienzo.
Por lo tanto, el universo tiene una causa.
Observe la segunda premisa, “el universo tuvo un comienzo”. Este enunciado se encuentra respaldado en cualquier texto de astrofísica, mayormente en el tema de la teoría del big bang y la segunda ley de la termodinámica. La premisa lleva a la conclusión de que el universo tuvo una causa. Cuando se analiza la naturaleza de esa causa, podemos fácilmente sacar la conclusión metafísica de que esa causa tiene que ser inmaterial y atemporal porque su esencia va más allá del tiempo y el espacio. Debe tener una característica personal para decidir traer a la existencia el universo de un estado de la nada. También tiene que ser una causa inmensamente poderosa e inteligente para crear la inmensidad del cosmos y ajustarlo finamente para permitir el florecimiento de la vida. Por consiguiente, esta causa del universo tiene las características básicas del Dios teísta.[1]
La segunda premisa del argumento entonces se puede probar científicamente, y una vez hecho esto, podemos establecer una conclusión teológica significativa que apoya la cosmovisión teísta.
Otro ejemplo de lo anterior lo vemos en el argumento teleológico que apela al ajuste fino cósmico. Este es desde mi punto de vista el más persuasivo y convincente sobre la existencia de Dios. Este consiste en afirmar que en el universo hay ciertas leyes y parámetros físicos que deben tener una precisión milimétrica y exacta para que este llegara a existir, se haya desarrollado y posteriormente haya aparecido la vida. Para tal efecto, el universo cuando se formó tenía que haberse expandido a un ritmo preciso y milimétrico. La velocidad de la luz tuvo que haber sido precisa y milimétricamente la que es. La cantidad de materia del universo tuvo que haber sido precisa y milimétricamente la que es. Igualmente ha ocurrido con otros parámetros físicos relativos a nuestro sistema solar y nuestro planeta.
La mejor forma de explicar esta configuración precisa y exacta de nuestro universo es postulando la existencia de un diseñador cósmico. A la luz de esto, veamos el argumento del ajuste fino del universo:
El ajuste fino del universo se debe a la necesidad física, al azar o al diseño.
No se debe a la necesidad física o al azar.
Por lo tanto, es debido al diseño.
La implicación teológica y filosófica en la conclusión del argumento es que una mente inimaginablemente poderosa e inteligente tuvo que estar detrás de la configuración del universo, y la mejor explicación de esta es el Dios teísta.
Ahora. ¿Qué dice la ciencia con respecto a la premisa #2?
La posición de los físicos y astrónomos es que es perfectamente posible un universo que prohíba la vida con otros valores en las constantes y leyes físicas. De hecho es muchísimo más probable; a tal punto, que un universo como el nuestro, ajustado con esos valores precisos que permiten la vida es un milagro. La materia primitiva hubiera podido tener una proporción diferente y el universo hubiera podido expandirse un poco más lento o rápido. Cualquiera de esos ajustes, (hay más de 100), hubiera impedido un universo que permitiera la vida.[2] Así que el ajuste fino del universo no se debe a la necesidad física.
¿Pudo haber sido el universo ajustado finamente con los valores que tiene por cuestión de azar? La respuesta es un rotundo no. El matemático, filósofo de la ciencia y ganador del premio Nóbel en física, Roger Penrose, dice que las probabilidades de que por cuestión de azar se haya ajustado finamente el universo con las correctas condiciones iniciales es de 1 entre 10 10(123). Ese número es mucho mayor que todo el número de particulares elementales del universo 10 80. En otras palabras es matemáticamente improbable.
A la luz de lo anterior, las ciencias naturales y las matemáticas respaldan la segunda premisa del argumento teleológico del ajuste fino del universo.[3]
En conclusión, la ciencia no prueba que Dios existe. La ciencia ayuda a establecer la verdad de una premisa en un argumento filosófico que deriva en una conclusión teológica significativa.
Notas al pie de página:
[1] ReasonableFaithOrg, “Does Science Disprove God?”. Video YouTube, 35. Mar 10, 2014. https://www.youtube.com/watch?v=Fm6179KuRIM&list=LLMqAsI1CaRkdMcb7rpSwtRQ&index=60
[2] William Lane Craig, Fe Razonable: apologética y veracidad cristiana (Wheaton, IL: Publicaciones Kerigma, 2018), cap. 4, formato Kindle.
[3] Stephen C. Meyer, Return of the God Hypothesis: Three Scientific Discoveries that Reveal the Mind behind the Universe (HarperOne, 2021), cap 8, formato Kindle.